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Por qué es Cuba tan importante para Verónica

Actualizado: 18 mar 2018

Cuando decidí ir a Cuba por primera vez, supe que tenía que ir a Paso Real de San Diego en Pinar del Río, tierra donde nació y creció mi papá.

Pero yo no siempre supe que era cubana …


Recuerdo que tenía 6 años cuando me enteré. Don Jesús llegó a la casa y pidió hablar conmigo en la cochera de la casa. En la tapa de su 4x4 rojo extendió un documento oficial para mostrarmelo.


El papel tenía su firma y decía que él era mi papá y que yo tendría su apellido. También me explicó algo que yo nunca había escuchado. Un concepto que para un niño es muy abstracto.


Patria.


Papi, ya no más “Don Jesús,” me dijo que ya mi apellidos no serían “Mata Chacón”, sino que “Verona Mata.” Eso significaba que yo tenía que querer no sólo a mi país natal, sino también a mi otra patria, la que estaba enferma.


Sacó un llavero de su bolsillo que tenía una bandera que era nueva para mi, la bandera de Cuba.

“Tu naciste en Costa Rica y eso te hace costarricense, pero también eres mi hija, y eso te hace cubana. Esta también es tu bandera. Tienes que querer a Cuba como quieres a Costa Rica.”

Por qué decidí visitar Cuba


Papi murió cuando yo tenía 9 años y por esa razón, no tuve la oportunidad de hablar, ya como adulta, con él y hacerle preguntas sobre su vida.


Sé que él salió de Cuba poco después de la revolución y nunca volvió (había sido condenado a muerte en un juicio donde él no estuvo presente) y que en ese momento él tendría más o menos mi edad (27 años) cuando pidió asilo político en Costa Rica.


Mi hermano me cuenta que papi decía que a él la patria le “dolía” y por eso nunca la traicionaría. Es por eso que, aunque vivió 40 años en Costa Rica, y la quiso mucho, nunca se hizo ciudadano.


Pero aparte de unas cuantas historias más que me han contado, no tenía certeza de muchas otras cosas más de su vida. Estaba decidida a investigar por mi propia cuenta.


Este era mi plan


Pues, no era un plan plan…


Tengo que confesar que no fui muy preparada para este viaje. Tenía más o menos una idea de dónde podía encontrar la finca que fue de mi familia, pero no tenía datos exactos.


Estas son mi excusas:

Primero, no tengo tanta confianza como me gustaría con mi familia paterna. Yo soy la hija que papi tuvo “por fuera” y aunque él me haya dado su apellido, siguen habiendo personas en la familia que no me ven como su hija. Como es de imaginar, es un tema algo delicado.


Tras de eso, el hecho de que alguien de la familia vaya a Cuba después de todo lo que sufrió nuestra familia, es mal visto.


Entonces, fui cobarde.


En vez de preguntarle algunos primos que de seguro tendrían la información que necesitaba, evité el tema y me fui para Cuba con lo que yo consideraba eran datos suficientes para llegar cerca.


Además que estaba embriagada por un gran sentimiento de convicción. Yo estaba completamente segura que de alguna forma papi me ayudaría a encontrar lo que él hubiera querido que yo conociera de su vida en Cuba.


Y efectivamente fue así.

Tania, nuestra anfitriona en Pinar del Río, nos puso en contacto con Ramón, quien tiene un taxi y aceptó andarnos por medio día buscando información sobre mi familia.


Mi plan era ir a iglesias, al registro civil, y cementerio (¡los cementerios son museos!) donde pudiera averiguar más sobre la vida de mi padre y mis ancestros en este pueblo. Mi abuelo, Feliciano, murió en Pinar del Río y yo quería encontrar su tumba.


Además, y especialmente, quería tratar de visitar la antigua finca, aunque no tenía muchas esperanzas de encontrarla.


Si no hubiera sido por Hortensia, a quien conocimos en el Cementerio de Paso Quemado y luego descubrí fue vecina de mi familia y madrina de un primo, nos habríamos ido por el camino equivocado.


Pero mejor vean el video para que se den cuenta lo afortunada que fui.


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